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Recitativo

 

Concierto para violoncelo en si menor, Op. 104

 

De origen humilde, de modesta consideración, con arraigo, solera, un tradicional epítome de cuanto hubo y es; así se llama y se siente la propiedad del acervo; así, y en todo su veterano esplendor, las voces de conjunto pronuncian lo que la suma de intérpretes transcribe. En un tiempo que las épocas sitúan a conveniencia de los relatores, pues igual sirve a la erección de la memoria una que otra trenzadas para la posteridad, en algún lugar de la geografía patria semejante a un estrado, alto con relación al nivel del suelo y no sólo conceptuado metafóricamente, bebían el tibio aire del urbanismo luminoso y nuevo las simientes del mañana.

    Recolectadas temprano, previniendo alteraciones de nociva inclemencia, pero a la sazón el fruto, cuya menudencia en clave de disimulo prudente, abría la firme certeza de una futura y gallarda y conmovedora esbeltez.

    Al punto la maduración, con buen augurio en el calendario, prodigáronse en el pequeño mundo la efervescencia de los adornos en los días de feliz atavío que resaltan la belleza de la fiesta, la destreza en los planes y el colorido en la acuarela de afeites y prendas.

    Hermosa escena integrada en el paisaje, en sí misma armonía y traslación de intenciones.

    Momento el hogaño, también, para el recuerdo, la memoria de la vida antaña, que lutos viste, gastados y en algo o en mucho diluidos en las fechas siguientes por la necesidad de cubrir la pena con tiempo y el tiempo con efemérides y las efemérides con nombres de personas y lugares donde el Sol y la Luna brillan en sus respectivas hegemonías.

    A fuerza de oír las palabras y los episodios en sus familiares diminutivos e hipérboles, según proceda y quien pronuncie, los nombres varían y cambian, a su vez, de extensión, confirmando el apodo en el trayecto de infancia a madurez, incluso a senectud; pues no es menos pícara y revolada la edad provecta en su lucido protagonismo de sugerida introducción.

    Hay sitio, un amplio hueco con orla, en este condensado universo de caras conocidas y melodías identificadas por sus vecinos autores, para el paréntesis de la vuelta atrás narrado por el testimonio aún directo.

    Mientras sea posible contar la historia de los colores, del blanco al negro y viceversa, y las marcas de agua y viento que nunca perturban a extremo de sumisión la tormenta ni la tempestad, la noche sucederá al día en su normal tránsito de vida a muerte, los disgustos a las alegrías y éstas a aquéllas, los afanes a los temores y entre ambos el puente que de uno lleva al otro, las voces a los silencios, los suspiros a las risas, la actividad al descanso; reposo y gloria al pretérito que alumbra la dicha del vivir pleno.

    Hubo causa para dirimir lo bueno y lo malo, en este simple contexto de la definición estricta y resumida: bueno y malo; con sus cosas buenas, las positivas en el recuento, y sus cosas malas, inscritas y asentadas para ejemplo de las conductas venideras. La lección habla elocuente en un idioma comprensible por su razón innata; una vez fue el principio y a partir de su mágico advenimiento deviene lo demás, inmenso o mínimo, relativo o absoluto, perecedero o eterno. Intrascendente, pero atractivo, o sustancial.

Antonín Dvorák

Antonín Dvorák

Miguel Ángel Olmedo Fornas

¬ 09/03/2018